Enriqueta Ochoa, Mèxico
Desmoronada en el misterio Para José Revueltas Yo te invito esta tarde en que la luz gotea sobre las hojas de los párpados a que saquemos a flote los maderos hundidos. No fue fácil el tiempo ni lo será la muerte. Pregúntaselo a esta tarde nerviosa que revuelve en mi mesa las palabras. A veces pienso que esta orfandad tuya y mía la liquidamos ya en su justo precio. ¿Y el porvenir? Quién sabe: una muda de piel y hay estrellas que se levantan temprano todavía a pesar del naufragio, y salen húmedas, frescas sacudiéndose la melena de luz como de una agua nueva, desde el fondo de la caldera iracunda de sol. Es el dolor que nos perpetúa y agrio sabor del mundo que nos sazona. Nieva sobre las horas últimas y todo es un milagro, y amorosa es la urgencia de seguir siendo hombre, de rescatar lo hundido, de equilibrar los juicios, los valores, y hasta la muerte misma, antes de irnos.
envio oscar wong
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Por lobogabriel - 3 de Diciembre, 2008, 15:15, Categoría: poesia
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